CAPÍTULO CIENTO NOVENTA Y TRES
Los labios cálidos de Emily buscaron la boca de su marido.
Aiden le tomó un segundo darse cuenta de lo que ella quería, que al momento de sentir su boca sobre la suya, sus dedos se fueron a la nuca de la chica y empuñaron el cabello azabache de ella, ladeó un poco su cabeza y entreabrió sus labios para recibir la lengua tibia y mojada de Emily.
El beso fue lleno de pasión, devastador. Ambos sintieron esa descarga eléctrica que les recorrió la piel, la sangre hirvi