CAPÍTULO CIENTO DIEZ

CAPÍTULO CIENTO DIEZ

—Ada no pasa nada —dijo Aiden y se acercó a ella. Elian la soltó de la manito y la pequeña niña comenzó hacer pucheros y a refregarse los ojos cuando las primeras lágrimas se deslizaron por sus mejillas gorditas.

Aiden se agachó hasta su altura y la atrajo a su pecho. Luego le sobo su espaldita.

—Es normal que con mamá a veces expresemos nuestras diferencias —intentó explicarle, pero Ada solo lloró con mayor fuerza. Él la cargo en sus brazos y besó su frente—. Ya mi pequeña
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Reyna Vicvaya, si que tiene una lengua viperina. Que no se deje manipular y que aplique eso de: te perdono pero no te quiero en mi vida y solo gánate la confianza de nuestros hijos
valeriayo lo cacheteaba, y le recorbada el porque están en esa situación
JohaEspero que Emily no se deje ni humillar ni manipular
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