La vida en Gaeta era tranquila; Luciano se podía ver relajado, aunque por dentro él sabía que esa tranquilidad no duraría eternamente, pero también sabía que no necesitaba estar todo el tiempo alerta; ahora estaba ahí para disfrutar de quien se convertiría en su esposa y de su hijo.
El contacto con Moretti era escaso, solo uno que otro mensaje y, dentro de esos pocos mensajes, hubo uno que le sacó una sonrisa. En pocos días, llevaría a las niñas para que pudiera unirse a su familia; él podía lle