Si hubiera estado esa noche en su casa, habría podido salvar a su padre de aquel infarto, lo habría llevado a tiempo a la clínica.
Si hubiera cumplido al menos su palabra y hubiera llegado temprano a casa, tal vez pudo haber llegado a tiempo. Pero no, llegó al día siguiente, para encontrar a su padre desmayado, sentado en el sillón: se quedó esperándolo.
—¿Papá? —preguntó, acercándose.
Pero el anciano no respondió a su llamado. Nunca lo hizo.
Todos esos recuerdos…
Los que una vez fueron felic