Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa sala de reuniones de la unidad táctica olía a café recalentado y a la electricidad estática de una docena de computadoras funcionando a pleno rendimiento. Yo estaba sentado en un extremo, con la mirada perdida en los reflejos de la mesa de cristal, sintiendo el peso de la Beretta en mi sobaquera y el vacío crónico en mi pecho.
—Oye, Rizzo —susurró Sarah, una de las analist







