97
~Punto de vista de Isabella
Pocos días después, Lucian y yo nos adaptamos a una rutina que se sentía como un cálido abrazo, envolviéndonos en un capullo de amor y momentos compartidos. Su recuperación progresó bien y, con cada día que pasaba, se fortalecía y tenía más confianza.
Cada mañana, me despertaba con el sol filtrándose por las cortinas de su habitación, proyectando una luz dorada sobre su rostro. Me encantaba verlo dormir, cómo sus pestañas oscuras rozaban sus mejillas, sus labios l