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~ El punto de vista de Isabella
La puerta se abrió con un crujido y entró un joven, visiblemente conmocionado. Parecía nervioso, no, aterrorizado, mientras su mirada oscilaba entre Lucian y yo. Tragó saliva con dificultad antes de agachar la cabeza. «Alfa», dijo con voz temblorosa.
La fría mirada de Lucian se desvió de sus papeles y se posó en el hombre. La calidez a la que me había acostumbrado había desaparecido. Ahora solo había una fría reflexión. Sentí el cambio en la habitación y me incomodó. Era una faceta de él que aún no había visto.
—¿Sabes por qué estás aquí? —preguntó Lucian con voz tranquila, pero con un tono que me puso los pelos de punta.
El joven tartamudeó, claramente presa del pánico. «Alfa... Yo... Yo no quise que pasara esto. Te juro que lo arreglaré...»
—Para. —Lucian lo interrumpió bruscamente, sin que su tono le permitiera discutir. El hombre guardó silencio al instante, con la cabeza aún más inclinada.
Podía ver el miedo que emanaba de él en oleadas, y no pu