Armando
Mi corazón retumba a mil al ver a mi Carime desmayarse en mis brazos, sentí que la sangre se me hervía por dentro.
—¡Lárguense ahora de mi casa!— Grite furioso , apunto de golpear a estos desgraciados.
—No puedes alejarnos de nuestra hija. Quieras o no, Carime lleva nuestra sangre y ella hará todo por nosotros.
Rio a carcajadas. Hija, si como no.
—Tu hija, lo dudo mucho.— Espete seguro, no sé qué mueca hicieron porque me encamine a las escaleras, para entrar a la habitación, necesito ll