Carime
Cuando entramos a la casa de mis padres, mi cerebro pedía a gritos salir corriendo. Esta insegura de lo que iba escuchar ahí.
—Entremos— dice mi marido sacándome se mis cavilaciones.
Al entrar a la casa, mi madre me abraza, y el rostro de mi padre es de enfado, se que no le agrada la manera en como Armando y yo estamos tomados de la mano.
—Hija no sabes las ganas que tenía de verte — mi madre llora mientras me sigue abrazándome con fuerzas.
No respondí nada ya que no sentía lo mismo.