—¿Qué estás diciendo? ¿No le has pagado? —le reclamó Anton con el ceño fruncido.
Selena negó con la cabeza, conteniendo su risa.
—¿Con qué dinero? ¿De dónde crees que lo voy a sacar?
—¡De tu sueldo! ¿De dónde más?
—Mi sueldo se fue en cubrir el resto de las cuentas pendientes... y en liquidar tus líneas de crédito.
—Ah, ¿conque ahora me llevas la cuenta? —dijo Anton alzando la voz mientras se le acercaba—. Todo el tiempo que estuviste sin trabajo, ¿quién crees que pagó todas las cuentas y los ga