YELENA
Mis ojos se fijaron en el coche familiar… la figura familiar de pie junto a él… la misma espalda ancha en la que solía dormir, llorar y a la que ahora quería apuñalar con una cuchara.
¿Qué demonios?
¿Ha sido él quien me ha estado siguiendo?
En serio, ¿qué demonios le pasaba?
Su beta me vio primero, Daniel. Sus ojos se abrieron de par en par cuando lo miré fijamente, y digo fijamente como si estuviera a punto de arrancarle el lobo de la piel. Apartó la mirada al instante, pero no sin ante