YELENA
No podía creer lo que veía.
No podía creer lo que acababa de presenciar.
Todo sucedía demasiado rápido, se sentía demasiado pesado... como si mi pecho no pudiera soportarlo todo.
Me quedé allí, paralizada, viendo a mi padre golpearlo, viendo a Tristan quedarse quieto... y recibir los golpes sin defenderse, sin detenerlo... Simplemente se lo permitió.
El rostro de mi padre estaba desencajado por la ira, con su lobo demasiado cerca de la superficie; sus ojos oscuros ardían con algo que yo