TRISTAN
Ignoré a Jackson.
Ni siquiera lo miré.
Si buscaba una reacción por mi parte, no la iba a conseguir.
Yelena intentó incorporarse, lenta y obstinada como siempre, como si su cuerpo no acabara de pasar por un infierno.
Me moví antes de que ella pudiera hacerlo; le puse la mano en el hombro y la ayudé a recostarse de nuevo con suavidad.
—Déjame... —Frunció el ceño y apartó mi mano de un manotazo, como si la hubiera ofendido—. Quiero verlo.
Claro que quería.
Tensé la mandíbula, pero aun así