YELENA
Me quedé frente al espejo unos segundos, mirándome fijamente, no a mi rostro, sino a mí misma.
Suspiré y cogí el pequeño neceser de maquillaje que había sobre la mesa. No iba a usarlo mucho, solo un poco. Lo suficiente para no parecer que acababa de despertarme y había decidido enfrentarme al mundo.
Mis manos se movieron rápidamente hacia los polvos, el brillo de labios y listo.
Ni siquiera me molesté en peinarme.
Me quité la toalla que aún no me había quitado y la dejé caer libremente s