MARIE
¿No había vuelo?
Resoplé y aparté la mirada, luego me volví lentamente hacia él. —¿Cómo lo supiste?
Daniel se encogió de hombros como si nada, como si no hubiera arruinado todos mis planes.
—Porque lo cancelé.
Lo miré fijamente, sintiendo que me subía el calor al pecho. —¿Hiciste qué?
—No quería que te fueras —dijo con calma—. No quería que me dejaras. No soporto la idea de no volver a verte.
Esa calma hizo que mi ira se desbordara. —¿Estás enfermo? —espeté—. ¿Acaso piensas antes de hacer