KAT
Mamá aparca en una gasolinera cercana, aprovecha para llenar el tanque de la furgoneta y me compra algunas golosinas para que me quedé tranquila. Pero eso es algo imposible. No puedo respirar con normalidad sabiendo que soy la compañera de ese licántropo.
¿Que hay de malo en mí? No soy malvada.
Pero el universo se empeña en ponerme trabas de las que no podré salir.
—Todo estará bien —intenta tranquilizarme.
Parpadeo, pero en ningún momento giro para mirarla.
—No, mamá. Todo está mal. Me tien