Mundo ficciónIniciar sesiónJuro solemnemente que mis intenciones no son buenas... digo son buenas.
— Mé-Mérida — la llamo, trago grueso — Ven, acá está tú pijama.
— Por el amor a Zeus... digo la Diosa Luna — susurro con los ojos cómo platos — Estás un poco tomada, debes dormir.
Cómo puedo tener buenas intenciones sí Mérida, mí Luna, está frente a mí sólo con su blusa tapando tapando su parte superior, bajo la mirada a su







