58. — Confianza
Aunque en ese cuarto privado había deseos fugaces por algún motivo Daniel no sucumbio, Azura le dijo que salieran ya que necesitaban aire fresco y caminar sobre la caída de la noche parecia buena idea, aunque Daniel tenía otros planes.
Azura. —(El camino se hizo en silencio, él caminaba delante de mí, sus pasos firmes resonando contra el pavimento como si fuera el único sonido implacable. Sentia que mis propios pasos eran inseguros, torpes, como si mis piernas apenas pudieran sostener el peso d