Lo único que distinguió igual en ese lugar fue la casa de Vivek, esa cabaña de madera rustica, se sentía aún más hogareña con el jardín de flores que ella había plantado hace mucho para ver un poco de vida en esa casa, una pequeña cabaña hecha para que habite una sola persona en la superficie, pero con había un subsuelo muy amplio escondido para todos aquellos que los dioses no hayan elegido.
Viendo que lo único que causaba entre ellos era una pelea decido ir a visitar a ese anciano que era con