Mundo ficciónIniciar sesión—¿Ethan?
Nada. Los golpes en la puerta no cesaban.
—Eth, sé que estás ahí, abre la puerta.
Ya casi no podía respirar. Estaba sentado abrazando mis rodillas y con la espalda apoyada en un costado de mi cama.
—¡Ethan, abre! —más golpes—. ¿Qué fue lo que pasó? Acabo de ver a tu padre irse en su auto…
Más silencio. Y dolor consumiendo cada centí







