Mundo ficciónIniciar sesiónTarde.
Tarde, tarde, tarde.
—Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda… —gruñí calzándome las zapatillas y sin haberme dado siquiera una ducha de dos minutos.
El sudor me corría por la frente y esa mañana en particular mis manos se habían vuelto especialmente torpes, lo cual convirtió la simple tarea de atarme los pasadores en una lucha titánica.
—¡Ya, joder, ya! —chillé







