29

El cuarto de Ike era pequeño, frío y con tan solo verlo me daban ganas de salir de ahí cuanto antes. Cuando entré descubrí una habitación vacía, ordenada y con las luces apagadas. No había rastros de las pertenencias de Ike. Al parecer estaba convencido de que su futuro estaba en Canadá y de que ya no volvería.

La cama estaba junto a la ventana, casi como en mi otra habitación. Sin embargo, las cortinas eran g

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