Viktoria:
—Está embarazada, señora.
Escucho la voz del médico desde muy,muy lejos, aunque su diagnóstico no me toma desprevenida. No es que lo supiera con certeza, pero tenía mis sospechas.
Llevaba demasiadas semanas sintiéndome horrible por las mañanas, las náuseas no me dejaban en paz y luego comencé a engordar sin causa aparente...
El médico acaba de contarme cuál es la causa de todo.
—Prepárenlo todo, — ordena Sofía — peactiquele un aborto inmediatamente, doctor.
La contemplo con el rostro