Mundo de ficçãoIniciar sessãoSalí del baño justo cuando vi por la ventana el coche de Alessandro saliendo del garaje. Respiré hondo, secándome las lágrimas que insistían en rodar por mi rostro.
Odiaba toda esta situación, todos estos sentimientos que aún tenía por él. Quería poder no importarme de lo que hace o deja de hacer, pero el corazón es tonto, no escucha







