Mundo de ficçãoIniciar sessão(Fernanda)
El coche de Diogo se alejó y, con él, parecía que mi última oportunidad de respirar tranquila también se iba.
Intenté mantenerme firme, pero la presión en el pecho fue creciendo hasta que el llanto me atrapó de lleno. Lo aguanté con fuerza, mordiendo el labio, pero era como intentar contener una presa







