Diogo
Después de un día entero lidiando con la burocracia del incendio, informes, la aseguradora, llamadas infinitas, solo quería desconectar. Mi cuerpo estaba cansado, la cabeza hirviendo… pero saber que iba a ver a Pimentita al final del día fue lo que sostuvo mi cordura.
Aparqué frente a su casa y esperé, y entonces la puerta se abrió.
Y, joder.
Alice apareció con un vestido rojo que se le pegaba al cuerpo como si hubiera sido cosido ahí, con un escote delicado y una abertura que me dejó sin