Apenas abro un poco la puerta, la brisa fría me estremece haciendo que me frote mis brazos con algo de fuerza para tratar de recuperar un poco del calor que he perdido con ese vientecito. Cuando abro la puerta de par en par, efectivamente veo a mi padre del otro lado, también quiero preguntarle cómo nos ha encontrado, pero también sería un absurdo que lo haga, parece ser que todavía sigo perturbada por lo de mi herencia.
—Hola papá, ¿Necesitas algo?
—Darren está aquí y quiere verte.
Mi corazón