Apenas terminamos con los acechadores, Nue y Mue olfatean el aire para después empezar a correr, los dos seguimos a esos animalitos, menos mal que se han quedado atrás conmigo, ellos sabrán cómo encontrar a Donna entre toda esta oscuridad. A mi derecha, sigo escuchando las maldiciones del acechador, no entiendo cómo es que ella lo soporta, supongo que ya debe estar muy acostumbrada a escucharlo.
Conforme vamos avanzando, nos encontramos a más enemigos y tratamos de matar a todos los acechadores