Miro con curiosidad al grupo de personas y mientras mis ojos los observan con mayor detenimiento, logro reconocer a la pareja de ancianos que nos recibieron en su posada, la señora se ve algo herida al igual que su esposo. Sin pensarlo dos veces, me levanto de mi asiento y corro hacia ellos, asustada por su salud. Al verme acercarme, la anciana me dedica una enorme sonrisa y extiende con dificultad sus brazos hacia mí, su marido también se alegra de vernos.
—Por favor, tomen asiento... deben t