Capítulo 203: Fue la decisión correcta.
La habitación estaba bañada en un suave resplandor plateado, la luz de la luna filtrándose a través de las cortinas, creando un ambiente casi mágico.
Alfa Rezef, todavía con sus recuerdos frescos en la mente, sintió cómo el calor de Maray lo envolvía.
Sus corazones latían al unísono, como si el mundo exterior se desvaneciera, dejándolos únicamente a ellos dos, atrapados en un torbellino de pasión y deseo.
Maray se apartó un poco, separando sus labios de los de su amado, sus ojos celestes