Cuando el círculo de patrones dibujados alrededor de la marca en su vientre comenzó a arder y brillar, como un fuego escarlata, el aire se volvió denso en el cuarto de baño.
—Ay~ —se le escapó a Maray un grito ahogado de dolor, mientras su rostro reflejaba la incomodidad que sentía.
Sin embargo, ella continuaba recitando el hechizo incesantemente, una y otra vez.
Rezef veía cómo su loba sufría.
El cuerpo de Maray, ardía y dolía… Su corazón se aceleraba.
PUM~
¡Maray sintió un mareo abru