Capítulo 132: Usar mi don contra mi mate.
—Mi Luna no es débil, no es una miserable que se rompería por algo como esto. No finjas dolor, Maray. Dime, ¿es más importante huir a Noche Carmesí, que nuestros cachorros?
—¡NO IBA A DEJARLOS POR SIEMPRE, IMBÉCIL! —le gruñó ella, mostrando sus colmillos.
La presencia de ese imponente hombre lobo que la encimaba, la hacía sentir el calor de ese cuerpo musculoso complemente desnudo, rozando el golpeado cuerpo de ella.
—No actúes por tu cuenta. Dame la oportunidad de ayudarte, es peligroso