—¡SÍ! ¡FUE TU M@LDITA CULPA DESDE UN INICIO, REZEF! —gruñó ella, mostrando sus colmillos en un gesto desafiante—. ¿Por qué? ¿Me vas a matar? ¿O piensas golpearme?
Alfa Rezef frunció el ceño. No quería herirla… Mucho menos aprovecharse de la vulnerabilidad de Maray, sintiendo su cuerpo frío como el hielo y pálido ante la debilidad.
Él desvió la mirada, evitando hacer contacto visual con ella.
¡Era evidente que Maray lo estaba retando!
Ella deseaba más motivos para odiarlo, para alimen