—Luna. En realidad fue mi padre, Richard, quien enseñó a cocinar, tanto a mi medio hermano como a mí.
¡Maray se sorprendió al ver que ese hombre lobo le estaba hablando de sí mismo!
Por la expresión seria en Rezef, ella supo que hablaba con la verdad. No sentía mentira de parte de él o que quisiera burlarse de ella.
—¿Tú padre…? —recordó ella a ese hombre lobo maduro, que vio únicamente en la ceremonia de bodas— Antes no me quisiste responder sobre la maldición. Tú… Dijiste en el templo