23. Memorias a flor de piel
Tiempo después, Josephine se detuvo frente a la puerta del aposento Roble Plateado donde se hospedaba Malcolm. La noche se anunciaba larga y entre sus manos algo temblorosas sostenía un pequeño frasco de aceite aromático, traicionando su nerviosismo por lo que estaba a punto de hacer. Minutos antes, había recorrido el invernadero recolectando hierbas relajantes: lavanda, romero fresco, y un toque de esencia de menta que despertaría los sentidos para los masajes que le daría a su Lobo Rizado.
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