Mia:
Abrí los ojos con dificultad. Mi cabeza se sentía pesada y mi mente estaba nublada. Intenté quitar la manta de mi cuerpo pero mis manos no se movían. Estaban completamente entumecidas.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no estaba sola. De pie al pie de la cama había una figura alta, con los brazos cruzados, la capucha de su capa bajada revelando su cabello plateado y sedoso.
—¿Mira? —dije con voz ronca, apenas un susurro.
—Casi perdiste el control allá.
El recuerdo envió ira y dolor r