Capítulo 32

Mia:

El distante y rítmico canto de los pájaros me despertó. Los rayos dorados del sol se filtraban en la habitación. Ya casi era mediodía.

Me removí, con los ojos ajustándose a la luz.

Me levanté de la cama, bostezando y estirándome, sintiéndome mejor de lo que me había sentido en días.

Mis manos tocaron el espacio vacío a mi lado.

Estaba frío.

Me estaba poniendo una de las camisas de Lukas que me llegaba hasta la rodilla, mientras que en él se veía perfectamente ajustada. Pero esto no era lo
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