CAPÍTULO 77: UNA PAZ MOMENTANEA
Gaia
El majestuoso castillo de Sunwood se divisa en el horizonte. Mi corazón late con fuerza mientras el sol se alza detrás de las montañas nevadas. La luz irradia sobre mi rostro lleno de tierra y sudor, y aunque debería sentirme aliviada y bien por haber salvado a mi hijo, la verdad es que sigo sintiendo un gran vacío en mi pecho.
Las grandes puertas se abren ante mí y los lobos del reino y del castillo me reciben como su reina y Alfa. Todavía siento que el tít