CAPÍTULO 68: EL REENCUENTRO
Gaia
La noche helada cala en los huesos, el ambiente se siente tenso y por alguna razón, todo está en una aparente calma tan silenciosa e imperturbable, que parece ser el precedente de una gran tormenta.
El fuego de las antorchas crepita y se agita suavemente iluminando las murallas del castillo. Desde el balcón puedo observarlo todo, la belleza de este lugar es inmaculada y casi divina. Estar aquí me hace pensar en mi madre.
Qué diferente hubiese sido mi vida si el