CAPÍTULO 54: PRISIONERA EN SUNWOOD
Gaia
Una fuerte sacudida me despierta de mi letargo. Abro los ojos con lentitud y observo todo a mi alrededor con una mezcla de miedo y confusión. Poco a poco los recuerdos llegan a mi mente y un fuerte nudo en mi garganta amenaza con hacerme llorar. Intento incorporarme y solo en ese momento me doy cuenta de que sigo en mi forma lobuna.
El viento mece mi pelaje con suavidad y un frío eriza mi piel por debajo. Comienzo a tomar conciencia del mundo a mi alrede