CAPÍTULO 21: ACEPTO SER TU CONCUBINA
Gaia
Abro los ojos con los primeros rayos del sol. Por un momento creo que me levantaré con el cuerpo adolorido y lleno de heridas, pero cuando me siento en la cama descubro que no hay nada de eso. Todos mis raspones y rasguños han sanado, incluso la herida de mi pie también.
“Es una de las ventajas de ser una loba, Gaia. Mi poder te da curación acelerada”.
Todavía no me acostumbro a escuchar la voz en mi cabeza y saber que le pertenece a otro ser, que al