— Alfa Edan se encontraba rondando su territorio, su intuición le decía que debía ordenar a los guardias reforzar la entrada de los perímetros, Alya le hacía falta, aquella pequeña Loba que dominaba la oscuridad desde los 5 segundos de su nacimiento. Alfa Edan no entendía la razón por la cual hoy su pensamiento estaba inundado por los recuerdos de su cachorra.
— Su sonrisa, sus miradas traviesas, las veces que invocaba a la oscuridad y le daba dolores de cabeza a su padre. El Alfa sonrió triste