Me giré al oír su voz. Probablemente podría diferenciar su voz entre toda una multitud si fuera necesario. Era áspera, pero tenía una cierta delicadeza que me resultaba atractiva. Se pudo escuchar un leve acento cuando hablaba.
"No pensé que te vería aquí de nuevo, preciosa". Me giré y me encontré con sus arremolinados ojos azules. Más brillantes que el mar, más parecidos al cielo en un día claro.
Mi corazón dio un extraño brinco cuando se formó una sonrisa astuta en su rostro. Su sonrisa er