Apenas recordaba haber corrido hacia el bosque a pesar de que tenía pequeñas marcas rojas en mi cara y brazos por lo rápido que me había movido. Ramas tanto estériles como llenas de hojas abofetearon mi piel desnuda, pero la prueba de ello se desvanecía en segundos.
El olor de ella era débil, pero seguí el rastro hasta que se marchitó en mis manos. Las sombras se escurrieron hacia los rincones más oscuros del bosque, retirándose más con cada paso que daba. Acababa de notarlo cuando el sonido d