Un grito de sorpresa salió de mis labios cuando algo me golpeó contra los casilleros.
Mi pecho y estómago expuestos se presionaron contra el frío metal, haciendo que la piel de gallina bajara por mi piel en efecto cascada.
Estaba desnuda excepto por un sostén delgado y un par de pantalones cortos de entrenamiento.
El familiar aroma almizclado de hombre y colonia llenó mi nariz y apreté los dientes con molestia.
"Tú eres quien lo enojó". Maya murmuró, obviamente pensando que me merecía cualqu