Narra Izan
Cuando los senos de nuestra mujer ya están rojos de tanto besarlos, morderlos y apretarlos, Isaac se retira, sé semi acuesta, entra el cabecero y la cama con una sonrisa orgullosa en su rostro.
Todo por haber dejado sus dientes marcados en la zona entre el cuello y el hombro.
Mi preciosa se sube a horcajadas en él, mi hermano ubica con su mano la polla en la entrada a su coño, pero no hace más, está dejando que nuestra esposa se tome su tiempo.
Disfruta del momento.
Como todos har