Narra Akio
Entramos casi corriendo a la casa, subimos de igual manera la escalera, uno detrás del otro, parecería que James es el último por ser el de peor forma.
Pero no, es uno de los primeros, flaquito y ágil, quién lo diría.
Nuestra esposa está acostada sobre la cama en un conjunto de lencería negro, de una tela que parece tul y encaje, tiene puesto una gargantilla que se conecta con una cadena a una cinturilla, una liga en cada pierna hecha de cadenas.
Todo haciendo juego con la tanga y