11. María y el Rey, no volveré a alejar de ti jamás
— María baja, el peligro ya pasó.—
Al fin puedo salir de la pequeña habitación, necesito estirar un poco las piernas y con suerte podré salir al exterior a tomar un poco de aire fresco.
Me quedo parada en el principio de las escaleras, no puedo creer lo que mis ojos ven. Delante de mi se encuentra Eduardo con su típico semblante serio, inmediatamente una sonrisa se forma en mi rostro, bajo las escaleras aceleradamente y me lanzo hacia él.
— Dime qué no es un sueño?— digo pegando mi cabeza a su