10. María y el Rey, los peores días de mi vida
Eduardo
Casi dos días han pasado y no hay noticias de María, nunca debí permitir que fuera al encuentro de ese bastardo.
Todos mis guardias han acabado muertos pero de ella no hay ni rastro, eso me da fuerza para pensar que sigue con vida. No he dejado de buscar, estoy removiendo el cielo y la tierra.
Escucho voces en la entrada del palacio, alguien parece gritar mi nombre. Bajo hasta la puerta y veo a un hombre mayor. Al verme hace una reverencia.
— Qué es lo que pasa señor?—
— Majestad perdó