10. Micaela, la propuesta
— ¡Qué haces aquí me ha asustado!—
— Es que no puedo venir a ver a mi prometida acaso.—
— Armand tú y yo no estamos prometidos, ni siquiera me estás cortejando—
— Mmm... Para lo primero falta poco y lo segundo, no sabía que querías ser cortejada —
— Se que no es correcto que te invite a entrar pero tampoco es como si hubiera alguien cerca para hundir más mi reputación si cabe.—
Pasamos a la casa, le pido que tome asiento y busco algo para ofrecer, encuentro una botella de licor, no sé si e